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Sánchez: “Si PP y Cs no entienden lo que se votó el 28-A, que se echen a un lado”

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El presidente del Gobierno en funciones apela a la movilización para que las políticas progresistas estatales tengan un reflejo en los Ayuntamientos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no quiere que los votantes socialistas caigan en la complacencia tras la victoria en las generales y pongan en riesgo una alta participación que permita reeditar en los Ayuntamientos los buenos resultados del 28 de abril. Por ello, este miércoles ha apelado a la movilización en los dos actos que ha tenido en Andalucía para arropar a sus alcaldables, por la mañana en Córdoba, con Isabel Ambrosio, y por la tarde en Sevilla, con Juan Espadas. “El 26 de mayo tiene que ser un nuevo 28 de abril. No podemos confiarnos, no podemos dar un paso atrás”, ha advertido en la que ha sido su primera visita a la comunidad desde que arrancó la campaña para las municipales.

Los aspirantes socialistas parten con buenas expectativas en la mayoría de los sondeos, impulsados por los vientos de cola de las generales y el PSOE quiere aprovechar esa inercia para apuntalar las políticas progresistas que quieren impulsar desde La Moncloa y así lo ha recalcado su líder que, pensando en su investidura también ha tenido un mensaje claro hacia PP y Ciudadanos: “Si no han entendido lo que la gente votó en las últimas elecciones, les pido que se echen a un lado”, ha señalado en una alusión velada una abstención en la sesión de investidura.

“Si el 28 de abril votamos futuro, necesitamos ayuntamientos y administraciones como las diputaciones provinciales que garanticen esas políticas, por eso necesitamos el 26 de mayo un apoyo rotundo para poder desarrollar esos objetivos”, ha señalado Sánchez en Córdoba ante un público entregado que ha asistido al sol, con más de 30 grados y abanico en mano, a las intervenciones del presidente del Gobierno, la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y la candidata a la reelección, Ambrosio. Y lo ha reiterado horas más tardes a orillas del Guadalquivir en la capital andaluza, ante unas 1.200 personas, según la organización. Allí, ha arremetido contra el PP y Ciudadanos: “Vemos a una derecha desubicada, otra desconcertada y otra desaforada. PP y Cs tienen que entender el mensaje del 28-A. España quiso que ellos se echaran a un lado para que este país avance”.

Sánchez ha ido desgranando en ambis actos, como si fuera un anticipo de su discurso de investidura, las políticas progresistas en las que quiere fundamentar sus próximos cuatro años de mandato: “Esta será la legislatura de la reforma de la ley laboral, de un nuevo pacto educativo, de la FP, de una nueva ley de universidades, de una nueva política de becas, la de la repoblación y la culminación de la transición energética, la que garantice el derecho a una muerte digna”, ha enumerado Sánchez. Para eso es necesario, según el dirigente socialista “un voto coherente el 26 de mayo”, tras advertir de que tras las generales, las derechas siguen manteniendo su mismas intenciones de sumar para desbancar las políticas progresistas.

Sánchez ha recordado que en Andalucía, el acuerdo entre PP y Ciudadanos, respaldado por Vox, desbancó al PSOE de la Junta por primera vez en 36 años, una alianza contra la que han advertido tanto Sánchez como la propia Díaz. “No nos relajemos, porque como nos relajemos, la derecha vuelve”, ha señalado la líder andaluza a quien su secretario general ha hecho un guiño: “Si el 26 de mayo ganamos en Andalucía como lo hicimos el 28 de abril, me da, Susana, que muy pronto, muy pronto, volveremos a gobernar en Andalucía”. Ambos han recordado que ese pacto de las derechas puede reeditarse en las municipales, lastrando las políticas progresistas.

La escasa presencia de dirigentes nacionales en Andalucía, un territorio donde no hay elecciones autonómicas, —solo Pablo Iglesias ha visitado Sevilla, donde también estuvo, aunque en una corrida de toros de la Feria de Abril, Santiago Abascal— y el perfil bajo por el que han optado los alcaldables de Vox, pueden disuadir a muchos votantes de izquierdas de acudir a las urnas y decantarse por la playa, al tener la sensación de que todo está ganado. El temor de que se reedite la desmovilización del 2-D se ha cernido sobre algunos candidatos socialistas, que esta última semana se han volcado en su electorado más fiel para asegurarse el voto.

Guiños a Díaz

La debacle del PP en las generales, implicó la pérdida de votos en todos los municipios andaluces de más de 50.000 habitantes (29 en total). Actualmente, solo el PSOE gobierna en 15 de ellos. Si los resultados del 28-A se reeditaran este domingo, en todas se alzaría vencedor el Partido Socialista con un aumento de apoyos, salvo en El Ejido, que caería del lado de Vox. La pugna por dominar estos enclaves, donde los apoyos de Ciudadanos se antojan cruciales para decantar el color de los Ayuntamientos, es determinante para afianzar no solo la supremacía del PSOE, cuestionada tras la pérdida de la Junta de Andalucía, sino de la propia Díaz, cuyo futuro pueden dirimir los resultados de estos comicios.

En esta campaña, la dirigente socialista se ha volcado en el apoyo de los alcaldables de su partido en la comunidad, con varios actos diarios —terminarán la semana con más de medio centenar, confirman desde su equipo— con la consigna de conjurar una repetición de los resultados autonómicos que le otorgaron una mayoría insuficiente frente a la alianza de PP y Ciudadanos, apoyada por Vox, una fórmula que los populares esperan reeditar en las alcaldías andaluczas, pero que los naranjas no han desvelado si reeditarán en las ciudades. El propio Sánchez ha agradecido a Díaz esa implicación: “Gracias Susana, ese compromiso va a ayudar sin duda alguna a que este 26 de mayo se reediten los resultados del 28 de abril”.

El líder socialista también ha destacado en Córdoba que, tras ser desbancada del poder, le pidió que si ganaba las generales no hiciera los presupuestos pensando en quién estaba al frente de la Junta, sino en Andalucía. “Eso me ganó”, ha señalado Sánchez.

El presidente del Gobierno ha elegido como primera parada de su jornada andaluza Córdoba, una localidad que el PSOE gobierna gracias a una coalición con IU que desbancó al PP del Ayuntamiento. Las encuestas están muy ajustadas, pero hay algunas que decantan la victoria a la actual regidora, Isabel Ambrosio, si bien necesitaría de alianzas. De confirmarse los pronósticos, sería la primera ver que el PSOE ganará en la capital cordobesa desde que se reinstauró la democracia. “Tengo claro que esta ciudad quiere una alcaldesa que frene a la derecha”, ha asegurado Ambrosio ante sus vecinos, tras hacer un balance de su mandato.

Tras un paseo por Jerez de la Frontera (Cádiz), Sánchez ha cerrado su jornada andaluza en Sevilla, la localidad más importante que gobiernan los socialistas, acompañado de nuevo por Díaz, el aspirante a la reelección Juan Espadas y la número tres a las Europeas, Lina Gálvez. El presidente del Gobierno ya estuvo aquí tras anunciar el adelanto electoral en febrero, precisamente para lanzar la candidatura de Espadas. Los sondeos también auguran buenos resultados al PSOE en la capital andaluza, que, en todo caso, necesitaría pactar para garantizarse, cuando menos, la investidura y poder volver a gobernar en solitario, como en este último mandato. Espadas ha reivindicado sus logros, esgrimiendo que recibió una ciudad “abandonada”. “Hemos devuelto la ilusión y la esperanza a una ciudad que estuvo cuatro años estancada. Ahora es una referencia de políticas socialistas en España”, ha sostenido.

Las esperanzas de Espadas y del resto de candidatos socialistas pasa por mantener la movilización del 28-A. A lo largo de esta campaña, Sánchez ha defendido la importancia del voto útil y que su partido es garantía de gobernanza frente a otras fórmulas. En sus intervenciones en Andalucía de hoy, el presidente del Gobierno ha presentado los comicios del próximo domingo como una segunda vuelta necesaria para afianzar el liderazgo recuperado tras las generales y consolidar las políticas progresistas, frente “a la amenaza de involución” de la “derecha de tres siglas”.

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