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Maria Alemany: «Por mi casa han podido pasar unos 100 perros»

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Convirtió su hogar en una ‘casa de acogida’ de canes maltratados, de los cuales diez ahora son ya parte de su familia

Maca. Tula. Nika. Hulkito. Doly. Triki. Rose. Don Vito. Paca. Tofi. Estos son los nombres de los diez perros que ya son parte de la familia de Maria Alemany (Barcelona, 1973), cuyo piso ha sido estos últimos diez años ‘casa de acogida’ de canes maltratados y abandonados en Andalucía. Ella -que vive con su marido y sus dos hijos- se encargaba de cuidarlos mientras buscaba familias para darlos en adopción, pero se ha visto obligada a dejar de acoger porque ya son multitud. Esta es la historia de cómo unos animales, cariño a raudales mediante, dejaron de estar de paso para quedarse en un hogar barcelonés donde los quieren.

-¿Cómo empezaron las acogidas?

-Hace diez años teníamos dos perritas y siempre me han gustado los galgos. Un día vi en Facebook que una asociación andaluza pedía ayuda para acoger cachorros; contacté, pero buscaban casas más cercanas.

-Pero se le quedó el runrún.

-Exacto. Contacté con una protectora de L’Hospitalet, Proyecto Galgo, que los traía desde perreras andaluzas donde se los iban a cargar. Así llegó Maca, que tenía pánico y tardó dos años en dejarse tocar por desconocidos: no sé lo que le habrían hecho. Querían llevarla a una feria por si alguien la adoptaba, pero quisimos quedárnosla. Y la cosa no quedó ahí.

-Ese fue el inicio.

-Ver cómo puedes ayudar al perro te engancha; te proporciona tanto bienestar que necesitas volver a hacerlo. A través de Facebook fui conociendo protectoras de Andalucía, donde tienen un problema muy grave con el maltrato, el abandono, las carreras y la caza. Los otros nueve y otros muchos también han venido de allí.

-¿Cuántos perros ha podido acoger?

-En estos 10 años, entre los que se han ido y todo… por mi casa han podido pasar unos 100 perros. Siempre los he esterilizado porque pensaba que así no me juntaría con 4 perros… ¡Pues me he juntado con diez! (ríe): la más antigua lleva conmigo 8 años; la más reciente, desde el octubre pasado. ¿Me arrepiento? Pues no, porque los quiero mogollón, pero reconozco que te quitan libertad, por ejemplo para viajar.

-Y eso que su intención no era quedárselos.

-Excepto uno, que sí quería quedarme, la mayoría los traía con la intención de acogerlos y, tras un tiempo, encontrarles un hogar. Con Paca, por ejemplo, tardaron nueve meses en enviarme la cesión a mi nombre para que yo pudiera darla en adopción. ¿Tú crees que a los nueve meses queríamos dar al perro? ¡Si ya te encariñas teniéndolo tres días! Con Hulkito, por ejemplo, la intención era buscarle casa al sacarlo de una perrera de Sevilla, pero, al sacarlo el transportista de la jaula y dármelo, ¡el perro se me comía a besos! Y mi marido me dijo: “No le busques casa”.

-¿Cuándo decidió que no acogería más?

-Cuando llegamos a tener 11: ya no cabemos en el coche y esto ya es una ida de olla (ríe). Hace 2-3 meses paré. Me gustaría seguir ayudando, pero ya no puedo moverme con ellos ni mantenerlos; si tengo tantos es porque ahora soy ama de casa y puedo dedicarles tiempo. El día que viva en una casa con exteriores no te digo que no vuelva a acoger.

-¿Y si se encuentra a un perro abandonado por la calle?

-En tal caso no lo dejaría tirado: lo tendría en casa e intentaría buscarle una acogida o una adopción; lo último que haría es llamar a la perrera.

-De los que tiene ahora, ¿daría alguno en adopción?

-(Resopla) A ver… ya están chipados, censados con mi nombre… me costaría, ahora sería incapaz: me daría la sensación de que los estoy engañando, porque creo que ellos ya saben que son parte de mi familia.

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