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Del barrio rico del PP a la aldea de Unidas Podemos

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Una galaxia de renta e ideología separa el centro de Córdoba de su pedanía Santa Cruz

De la esquina más rica del centro de Córdoba hasta su barrio sureño más periférico, al inicio de la campiña, hay una galaxia. No solo de renta, sino también ideológica, como revelan los votos del pasado 28 de abril, que ubica dos feudos, del PP y Unidas Podemos, separados por 24 kilómetros.

A pesar del batacazo nacional, los vecinos entre la avenida Gran Capitán y la calle del 12 de octubre de la ciudad andaluza mostraron su lealtad al PP con el 56,6% de las papeletas. Isabel Olea, vecina de la zona, resume por qué despreció a las otras derechas en liza y mantuvo su apoyo a los populares, sostenido durante décadas: “Vox es demasiado extremo y Ciudadanos demasiado pasivo, ellos [los populares] miran por la Córdoba verdadera”.

De los 535 vecinos convocados a votar en su mesa electoral, la participación fue del 84%, cumplieron con la urna 452 ciudadanos, de los cuales 256 optaron por el PP, seguido de Vox, con 107 (el 23%). Ciudadanos, PSOE y Podemos se repartieron el resto con el 8%, el 7% y el 3%, respectivamente.

Varios vecinos, antiguos votantes de los populares, critican sus políticas, pero dan un paso atrás a la hora de dar su apellido, para no señalarse, repiten. Como José María: “Siempre he votado al PP, pero son muy buenistas y me he pasado a los otros. Han podido quitar la ley de memoria histórica, porque yo no me acuerdo nunca de Franco, pero hay que echarle más cojones”. A su lado, Ángel añade: “Es sencillo. La gente está aburrida y ha decidido probar algo nuevo con Vox”.

Mientras, Francisco Hidalgo, productor de aceite, explica que ha votado a Ciudadanos por su programa. “Y porque soy autónomo y tienen más sensibilidad por la pequeña y mediana empresa. El PP la ha cagado mucho y Vox es demasiado”, comenta. Al partido de ultraderecha le ha apoyado Rosa María Serrano: “No voté al PP porque no aplicó en Cataluña el 155 y para las próximas depende de lo que hagan a partir de ahora, si se mantienen o se van al centro”.

Córdoba, gobernada en minoría por el PSOE con IU, sufre una tasa de paro del 22,8%, aparentemente menor en esta isla de bullicio y escaparates pintones, aunque no existe una cifra oficial concreta. La Cueva de 1900 es una lujosa cafetería en la avenida Gran Capitán que abrió hace apenas un mes. El café, a 1,40 euros. “El cliente suele dejar siempre buena propina”, confirma el camarero Roberto González. En la acera, el médico Manuel de la Torre, ilustra: “Es la zona clásica, donde está El Corte Inglés, que siempre ancla el centro de las ciudades. Los pisos aquí rondan los 180 o 200 metros”.

Miguel Ángel Torrico, coordinador de la campaña del PP en Córdoba, analiza sus resultados del 28-A en este barrio: “En el centro el perfil sociológico y socioeconómico del electorado más mayor ha reducido la fuga a Vox. Se han sentido muy identificados con las actividades del partido. El centro ha sido como el salón de la casa, no por privilegiados, sino porque lo hemos cuidado y de ahí el respaldo obtenido. Hemos llegado al 75%, con los votos de la izquierda residuales”.

Contraste radical

24 kilómetros al sur, el contraste es radical en Santa Cruz, un barrio humilde. Feudo tradicional de la izquierda y territorio de Unidas Podemos en la ciudad andaluza, su origen jornalero le hizo captar un 54% de los votos en las pasadas elecciones generales. Siempre fue así en esta pedanía. Desde los primeros comicios municipales en 1979, el Partido Comunista dominó por una conciencia reivindicativa y participativa muy arraigada entre sus 670 vecinos. Con el tiempo, han mudado las siglas hasta Unidas Podemos pasando por Izquierda Unida y con picos del 80% de votos, pero el espíritu fiel del grueso de los vecinos se mantiene.

“Muerto Franco, ya se cambiaron los nombres de las calles, era la justicia del sentido común, antes de la ley de memoria histórica”, explica Lola Ventura, delegada de alcaldía en la pedanía. “En la dictadura hubo desaparecidos y su memoria se ha recuperado ahora, la gente no olvida. Aquí no hay grandes terratenientes”, aclara. De los 467 vecinos que votaron el 28 de abril, 253 se decantaron por Unidas Podemos (el 54%), 84 por el PSOE (el 17%). Y más alejados, Ciudadanos obtuvo 42 papeletas; PP, 28, y Vox, 24. El empleo se sustenta en la construcción y el campo, con la campaña de la aceituna y el envasado de los ajos como motores.

“En el tajo somos muchos y hablamos mucho. Es el puerta a puerta y el discutir, eso hace mucho. Aquí hicimos las cosas desde el Partido Comunista, siempre éramos mayoritarios y cuando promovíamos un alcalde, salía. Todas las cosas que se pedían, antes se discutían y luego había un acuerdo”, ilustra Francisco Tejederas, albañil jubilado y exalcalde pedáneo de 1988 a 1992.

Esa madurez de los vecinos para arrimar el hombro hasta el consenso logró que en 1996 la pedanía mudara y pasara de depender de Montilla a Córdoba después de un referéndum, ya que por afinidad geográfica resultaba más lógico. Rosario Sánchez, conserje de 63 años, concluye: “No creo que pueda votar a la derecha siendo trabajadora, ha sido un voto demasiado luchado”. Sánchez rescata anécdotas sobre la implicación del pueblo en las elecciones: “El señor de la Junta Electoral siempre se sorprendía cuando se hacía el recuento de que estuviéramos tantos testigos, unos 35, en una población de 700 vecinos”.

Juan Villegas, 65 años y dueño de Panadería Villegas, es una de las 42 excepciones naranjas entre tanta elección morada, y votó a Ciudadanos. “Yo soy lo que soy y digo las cosas lo más claro posible. Parece que los que miran por el bien de las personas solo son de izquierdas, pero esta no mira por que el trabajo sea estable. Lucho sin días ni noches, ni sábados ni domingos, y a los trabajadores les pertenece todo y a mí nada”, protesta.

Villegas hace pan artesanal y sirve desayunos y almuerzos al pide de la carretera Badajoz-Granada, en uno de los extremos del pueblo. “Voté por ellos porque miran más por los autónomos. Me gusta la tarjeta única sanitaria y no soy de Vox, pero sí he dicho toda la vida que un padre con 17 hijos y cada uno pidiendo más, es imposible. Haría auditorías a todas las regiones para no perder dinero”, opina.

El Partido Comunista encontró con la democracia un feudo en Córdoba, aunque en las elecciones generales siempre han ganado los socialistas, con periodos de gracia para los populares.

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