Opinión

Balance económico de 2018

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El año 2018 ha sido un año convulso en España, tanto en materia política como, y en gran parte debido a la política, en materia económica, habiéndolo sido también en el contexto internacional. En primer lugar, el nuevo Gobierno regional catalán siguió por la senda del independentismo, empobreciendo a la economía catalana, pero también a la del conjunto de España, pues su actitud contra la Constitución y el incremento de violencia callejera han frenado muchas inversiones que podían llegar y han hecho que muchas que ya estaban se fuesen, debido a la inseguridad jurídica que origina una situación como la de Cataluña, donde la desobediencia parece haberse convertido en la norma. Con esa preocupante situación continuamos en estos momentos, habiéndose agravado por los propios consentimientos que está realizando el actual Gobierno socialista, por no hablar de concesiones o imágenes intolerables que menoscaban la imagen de España.

Y ese otro Gobierno es el que salió de la moción de censura donde los socialistas aceptaron que los enemigos de España y de la libertad la apoyasen para encumbrar a Sánchez a la cabecera del banco azul. Esa alianza extraña, destructiva, no sólo no puede traer nada bueno, sino que la escuálida representación parlamentaria que tiene el grupo del partido en el Gobierno hace que no pueda sacar nada adelante, y que si lo saca sea con el apoyo de los independentistas o de la extrema izquierda, elemento que paraliza la economía o, peor aún, que puede herirla gravemente.

De esa forma, después de haberse consolidado la recuperación en los últimos años, tras estos siete meses de Sánchez en el Gobierno, la economía da síntomas de desaceleración, incrementada por la desconfianza de inversores y agentes económicos ante muchas medidas puestas en marcha por Sánchez, así como por las dudas ante la capacidad del propio Gobierno para sacar adelante cualquier iniciativa que no sea una insensatez. Sin embargo, las distintas medidas económicas del Gobierno van en sentido contrario: incremento brutal del salario mínimo, de las cotizaciones y ataque frontal a la sostenibilidad del sistema de pensiones; todas ellas ponen en peligro a nuestra economía.

Si a ello le añadimos las turbulencias internacionales, con la guerra comercial entre China y EEUU, el problema de la resolución del Brexit o las tentaciones proteccionistas y nacionalistas del conjunto internacional, el balance económico de 2018 no es muy positivo. Urge la aplicación de reformas estructurales que mantengan dinámica a nuestra economía y que la preparen para estar en mejores condiciones de afrontar cualquier vaivén económico que pueda darse por todo lo anteriormente relatado, pero no parece que el Gobierno de Sánchez esté por la labor. En cualquier caso, queridos lectores, feliz año nuevo, con el deseo de que les traiga sólo cosas buenas.

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